Irrumpe la rebelión contra Trump

por | Nov 11, 2025

A todo Goliat le sale, tarde o temprano, su David. Con una paliza electoral a los republicanos en Nueva York, Virginia, New Jersey y California, estalla la rebelión contra el rey-tirano y amenaza con cambiar la relación de fuerzas en el Congreso en elecciones de mitaca este 2026. Viene el hecho rodeado de movilizaciones de la ciudadanía en calles de 2.700 ciudades, que emulan las manifestaciones multitudinarias contra la guerra de Vietnam y humillan la sórdida egolatría de Trump. Sólo la movilización del 17 de octubre convocó a más de siete millones de personas. Gota que rebosó la copa fue la parálisis del gobierno: 42 millones de estadounidenses llevan mes y medio sin cupones de alimentación, 750.000 empleados públicos fueron despedidos o no reciben su sueldo y peligra la atención en salud para los más pobres. Inhumana agresión contra los vulnerables, en la primera potencia del orbe que había pauperizado a su clase media y degradado los ingresos laborales hasta caer en pobreza y desigualdades semejantes a las de países del Tercer Mundo.

Pero un ciclón amenaza en el horizonte: un socialista democrático de origen africano y musulmán acaba de ganar la alcaldía de Nueva York. Zohran Mamdani se llama y en su discurso de victoria dijo que aquella es una urbe de inmigrantes y será ahora gobernada por un inmigrante. Dos demócratas se hicieron también a las gobernaciones de Virginia y New Jersey y California aprobó un proyecto que reordena los distritos electorales de modo que podrá esperar cinco curules más en el senado.

Se agrieta la satrapía que Trump edificó sobre el miedo y el abuso de poder. Expósito queda su recorrido desde cuando decidió cabalgar sobre el malestar del pueblo estadounidense: reavivó el nacionalismo y, para mayor eficacia, lo entreveró –como antaño– con el potente sentimiento de pueblo elegido de Dios, salpimentado en un patriarcalismo hirsuto. Ganó el poder y lo entregó a la plutocracia sin hígados que fuera su propio hábitat y raíz de la crisis en ciernes. En el país más rico del orbe, franjas enteras de población podrían sucumbir a la pobreza, al desempleo, a la persecución, a la deportación. Ya aprieta la mordaza que niega las libertades de pensamiento y de expresión. Niega la ciencia, la pluralidad cultural y, totalitario de suyo, se inmiscuye en la vida privada del ciudadano para sancionar sus opciones morales, ideológicas y de género. 

Mas ahora crece el río de los antagonistas. En el núcleo del programa de Mamdani hierve el problema de la desigualdad. Socialista moderado, se propone él suministrar transporte gratuito en buses, congelar arriendos, abrir supermercados populares, guarderías gratuitas y cobrar un impuesto de 2% sobre la renta a ingresos superiores al millón de dólares para financiar el plan. Propone construir 200.000 viviendas de interés social en 10 años, proyecto costeable a dos manos entre el Estado y el capital privado. 

Se diría legado del New Deal de F.D. Roosevelt, que salvó a ese país en la Gran Depresión de los años 30. A la parálisis de la economía con sus secuelas de miseria y desempleo masivo, opuso el modelo socialdemócrata que rompía con el laissez faire y consagraba la intervención del Estado para planificar la economía, descentralizar el poder, garantizar competencia equilibrada en el mercado y entronizar la seguridad social en educación, salud, desempleo y pensiones.

Lejos de esta alianza Estado-capitalismo, Trump regresa a los años 20 con debilitamiento del Estado, desregulación de la economía y hegemonía, no ya de los promotores del desarrollo capitalista sino de una casta que ordeña el proteccionismo en provecho propio y sacrifica a su grosera glotonería el bienestar de su país. En la contraparte, declara Mamdani: “soy musulmán, soy socialista democrático, y me niego a pedir perdón por ello”.

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