Arrojado a las tinieblas el mejor plan de desarrollo en décadas -hechura de este Gobierno- la paz se vuelve, más y más, una quimera: el ordenamiento del territorio, su estrategia madre, sería arma letal contra el dominio de los señores de la guerra sobre un tercio de la Colombia rural. Pero Petro lo desecha. La transformación de la economía y de la sociedad en el campo que el Plan proyecta, fracturaría el Estado paralelo de los ejércitos privados que sojuzgan a las comunidades y reconfiguran el feudalismo ancestral. Autodefensas renacidas,...

leer más