La más reciente marcha de 1.300.000 espontáneos contra la tiranía económica en Santiago de Chile pone en ridículo a los apolillados que adjudican la protesta al desapacible, infecundo Maduro. Desde la caída del muro de Berlín y de la dictadura de Pinochet, hace 30 años, el fantasma del comunismo comeniños es sobre todo eso: un ente incorpóreo, imaginario, pero eficientísimo recurso de pánico para avasallar a la opinión. Enseña hurtada al discurso de la Guerra Fría, ha servido la amenaza roja para ocultar allá, acá, en el Orbe todo, el...

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