≡ Columnas sobre MODELO ECONÓMICO
HOLLANDE Y LA PAUTA ARGENTINA
Si el socialista Hollande, hoy flamante presidente de Francia, intentara la mitad de lo que Argentina hizo en estos años, tal vez la economía europea experimentara un giro capaz de remontar la crisis que se cierne sobre el Viejo Continente. Humillada bajo el fardo de la austeridad que parecía destinado en exclusiva al Tercer Mundo, Europa se ve ahora hermanada con una América Latina que padeció hace cinco lustros la servidumbre de rigores parecidos. Crisis de la misma estirpe, en Argentina tumbó dos jefes de Estado y, en la Unión Europea, diez. Todo bajo el ala del mercado, para cobrarse a garrotazos la deuda de los países e imponer el paradigma neoliberal. Aquí, el Fondo Monetario Internacional y su Consenso de Washington; allá, el Banco Central Europeo (BCE) y su Pacto Fiscal de marzo pasado. Pacto que obligará a los 25 Estados firmantes a castigar el gasto social, salarios y pensiones; y lesionará soberanías, al punto de convertir a algunos de ellos en protectorados europeos.
¡NO ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO!
Dos caminos se han abierto para enfrentar la crisis económica de Europa: el de asfixiar a la gente con recortes draconianos de ingresos y de empleo para pagar la deuda pública al sistema financiero que provocó la hecatombe (como acaban de reafirmarlo en Bruselas los líderes de la Unión Europea). O bien, el de declarar cesación de pagos y meter en la cárcel a los banqueros y funcionarios promotores de la crisis (como lo hizo Islandia, en revolución pacífica celosamente silenciada por la prensa de Occidente). Dos caminos, con su respectivo nervio de interpretación: la mano invisible, por un lado, fatalidad de la naturaleza que subyace a la sentencia de Clinton “es la economía, estúpido”, para indicar la dinámica “inexorable” del mercado que todo lo justifica.
INSTITUCIONALIZACION DE LA VAGANCIA
Sin abrir un libro, miles de estudiantes “ganaron” este año gracias al adefesio de la promoción automática. Más demagogia que innovación, la disposición que rige desde 2003 enmochila la exigencia académica, que es condición ineludible del aprendizaje y de la formación del carácter. Por ahorrarle al Estado costos en Educación mientras gasta 100 mil millones de dólares en Defensa en ocho años, la institucionalización de la vagancia es, entre otras, causa ominosa del bajísimo nivel de nuestros educandos. Obedece también al recurso engañoso de mostrar que aumenta el número de bachilleres y desaparece el de repitentes, así no aprendan nada. El fetiche de la cobertura (a expensas de la calidad) para impresionar a la galería. Mas no faltaría el efecto de demostración contrario, único: el Liceo Campo David, colegio del sur de Bogotá que acaba de ganar el primer puesto en las pruebas del Icfes, y cuyo lema es sentido de compromiso con la sociedad y elevado nivel forjado en la exigencia a sus estudiantes.
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