Hoy, como ayer, se trata de vencer odios y violencias. Pero las diferencias son cruciales: el Frente Nacional fue un pacto de reconciliación entre elites de los viejos partidos que les entregó en exclusiva el poder total del Estado. Hoy, en cambio, un acuerdo deberá partir de reconocer el derecho a la alternación en el Gobierno, ganado en las urnas por la Colombia olvidada que en años y años no viera ondear reformas elementales, siempre castradas por la sociedad del privilegio. Cosa distinta será el sueño radical, antidemocrático, de invertir...
Del Frente Nacional al Acuerdo Nacional
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