No sorprendería que las dos fuerzas antagónicas de la política, el Centro Democrático y el Pacto Histórico, hundieran a dos manos la reforma laboral. Lazos más vigorosos las unen en la común inclinación absolutista que convierte mecanismos legítimos de participación en la democracia plebiscitaria que ha sido ariete de cuanto Napoleoncito de cartón quiera brincarse el Estado de derecho y pasar por caudillo.  Perlas abundan para acotar tan rara identidad. Dijo Petro el 14 de mayo en Barranquilla: “Cuando las instituciones van contra el pueblo...

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