Abrumado bajo el peso muerto de sotanas y fusiles que lo inmovilizaron por centurias, no imaginó el país lo que podía venir. El período de comicios que arrancó este domingo en Colombia marca las dos caras de una inflexión sustantiva en el sistema político: primero, consolida el arribo iniciático de la izquierda al Gobierno, tras doscientos años de hegemonía conservadora; segundo, afina el populismo que debutara con Álvaro Uribe en 2002 y hoy encarna Gustavo Petro, su antípoda ideológica. Ingresamos, pues, en la galería de los populismos que...
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Izquierda, entre el populismo y la socialdemocracia
A Gustavo Petro le cabe el mérito de haber roto el monopolio de élites que hicieron del país su heredad particular y, de toda oposición, el enemigo interno. También demostró Petro que al cambio podía llegarse por las urnas, no por la insurrección armada, mito fundacional defenestrado con el muro de Berlín. Hoy se define la izquierda por la reforma, no por la revolución. Y sus opciones de cambio navegan entre la socialdemocracia y el populismo. Sin sangre en la arena, sin dictadura del proletariado, enfrenta nuestra izquierda el desafío de...
Uribe y Petro: tan lejos, tan cerca
Agua y aceite en economía, en política los hermana el populismo. Uribe lo acopla al neoliberalismo, a la manera de Fujimori; y Petro evoca el reformismo de un Perón, pero más para acicalar el discurso que para obra de gobierno. Soñándose caudillos en un Estado de opinión, se regocijan ambos en la democracia directa y en la debacle de los partidos que derivaron de la Carta del 91. Se dicen demócratas pero conspiran contra la democracia: van en pos del unanimismo, no toleran al adversario, asedian los poderes organizados de la sociedad y de...
Constituyente: un cañazo envenenado
Sí, la iniciativa de convocar una constituyente, parienta de la consulta popular, responde al espíritu social y participativo de la Carta del 91. Pero el procedimiento propuesto para citarla violenta el orden institucional porque suplanta al Congreso y a la Corte. Además, vehículo de un interés parcial, no del conjunto social, fractura el Estado de derecho. Así concebida, sería un golpe de Estado que apunte a un autoritarismo caudillista, dirá Humberto de la Calle. Apadrinada en exclusiva por un partido –como señala Antonio Navarro– y...
Petro-Uribe o la tentación autoritaria
No sorprendería que las dos fuerzas antagónicas de la política, el Centro Democrático y el Pacto Histórico, hundieran a dos manos la reforma laboral. Lazos más vigorosos las unen en la común inclinación absolutista que convierte mecanismos legítimos de participación en la democracia plebiscitaria que ha sido ariete de cuanto Napoleoncito de cartón quiera brincarse el Estado de derecho y pasar por caudillo. Perlas abundan para acotar tan rara identidad. Dijo Petro el 14 de mayo en Barranquilla: “Cuando las instituciones van contra el pueblo...
Petro: ley laboral o campaña electoral
Dos golpes consecutivos sufrió hace seis días el Pacto Histórico en el Senado: primero, la resurrección del proyecto de reforma laboral y, a poco, el hundimiento de la consulta popular. Para asombro del país, al renacimiento de la laboral se opusieron senadores del Pacto que la habían defendido a capa y espada durante dos años. No faltó entre ellos quien amenazara con abandonar el recinto en señal de protesta. Mas, ante una aplastante mayoría que la rescataba, terminaron por sumarse a la apelación a la hora de nona; y el Gobierno, por mandar...
En hilachas los partidos
Paradoja: nuestra Constitución más democrática en todo un ciclo de historia, la del 91, contribuyó a la decadencia de los canales por antonomasia de expresión ciudadana, los partidos políticos. Su ruidosa ausencia ahora en movilizaciones a favor y en contra del cambio resulta, entre otros factores, del radicalismo liberal que permeó esa Carta y de algunas de sus disposiciones. A fuer de lucha contra el clientelismo, minaron ellos los cimientos de los partidos y repotenciaron el presidencialismo plebiscitario. Para Pedro Medellín, los eventos...
Íngrid, antipolítica y politiquería
El ataque de Íngrid a las maquinarias respira el aire de la antipolítica que rodeó a los constituyentes de 1991. A la crisis de los partidos que amalgamados por el Frente Nacional habían perdido relevancia, respondieron ellos con la receta que el ultraliberalismo en boga proponía para la política: golpear a los partidos, máquinas de clientelismo y corrupción, y erigir en su lugar al ciudadano ilustrado, sin ataduras, dueño por fin de su destino. Danzaba la idea de suplantar la democracia representativa por la “participativa”. De trocar la...