Para millones de colombianos el arribo de Petro a la presidencia fue una epifanía, pero ésta derivó en fiasco. Puso el mandatario en boca del pueblo la palabra cambio y dio vuelo ideológico a sus anhelos; pero la desvalida, caótica, irresponsable gestión de su Gobierno no dio la talla. Sí, la oposición interfirió y ayudó al fracaso. Pero aquí se llevan las palmas la impericia, el narcisismo de quien tanto ha sacrificado a su vanidad, y estrategias fallidas del partido en el poder. Reclamará la historia por la corrupción que había prometido...
Petro o el cambio que no fue
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