COLOMBIA EDUCADA: ¿UNA ILUSIÓN?

por | Ago 12, 2014

Es primera vez en nuestra historia reciente que un presidente anuncia presupuesto de Educación mayor que el de guerra. Además, en divisa transformadora, le señala a la nación metas de largo aliento: paz sólo habrá con equidad, mas sin educación será imposible la equidad; luego, educar se impone. Enhorabuena. Pero el ajuste financiero resulta irrisorio para las necesidades del sector. Y viene absurdamente precedido del triunfal “hemos cumplido” de su ministra Campo, cuando Colombia ocupó la cola del mundo en pruebas Pisa durante los años de su gestión; bajó, aún más, el hábito de lectura del país, el Gobierno debió engavetar una reforma de ventajas a la universidad privada, e intentó reducir a la mitad el ya paupérrimo presupuesto de Ciencia y Tecnología -0.2 del PIB, mientras Brasil le destina el 1.6-. Mejoró, sí, la cobertura, pero pésima calidad e inequidad siguieron dominando el panorama de nuestra educación. Casi nada hizo este Gobierno por corregir el apartheid de educación buena para ricos y mala para pobres, que estanca a la mayoría en carencias insuperables y rodea de privilegios a los que ya lo tienen todo. Si al proceso de paz le consagra el Presidente una voluntad irreductible, en educación cabe el beneficio de la duda.

      En Colombia, los mayores de 25 años de estrato uno acumulan en promedio 5.2 años de escolaridad; los de estrato 6, 12.7 años. Con vocación de república bananera, ostenta el mayor gasto militar en América Latina y no consigue asimilar el legado de la Revolución Francesa, que se empotró en el derecho de todos a una educación para la vida y la creación, patrimonio de toda democracia que se respete. Para Julián de Zubiría, nuestra educación, lejos de promover movilidad social ascendente, reafirma las jerarquías de clase. En las pruebas Pisa de 2012, el estudiante de colegio público obtuvo 50 puntos menos que el alumno de escuela privada. Si no hizo prekinder, saca 25 puntos menos. Y, si es mujer, reduce en matemáticas 25 puntos adicionales. De donde, una joven de procedencia popular alcanza en noveno 109 puntos menos que un muchacho de clase alta, el equivalente a tres años menos de educación. La distancia aumenta con los grados, de modo que las diferencias de calidad en la educación amplían las desigualdades sociales. E inmovilizan a los más en la desesperanza, a aquellos que ingresan a la educación pública básica.

El billón y medio adicional para Educación en el 2015 apenas desborda su crecimiento vegetativo. No resuelve la emergencia financiera de la universidad pública, que supera los 12 billones. Tampoco la partida de 28.4 billones se compadece con los requerimientos del sector, que José Manuel Restrepo, director del Cesa, estima en 40 billones. Menos aún se ve cómo cubrir con tan menguadas asignaciones el ambicioso programa del presidente Santos: cobertura universal en primera infancia, formación sólida de maestros, jornada completa en todos los colegios, 400 mil becas a estudiantes pobres. Los estudiantes piden salvar la universidad pública cubriendo el déficit que la sume en la indigencia. Y proponen gratuidad en la misma, en proceso progresivo de 10 o 15 años, con un costo de 850 mil millones, que equivalen al 3% del presupuesto anual del Ministerio.

Si de equidad se trata, prestar oídos al clamor de la sociedad por una educación pública de calidad como derecho irrenunciable de todos será  honrar la palabra empeñada  el pasado 7 de agosto. Y atender en el acto la emergencia financiera de la universidad pública para salvarla de muerte por inanición, será señal inequívoca de que Colombia Educada pasa de ilusión a realidad. Anticipación estelar de los cambios que la construcción de la paz demanda.

Temas relacionados 

Categorías

Columnas relacionadas

Y el Centro ¿qué propone?

Medio país ha esperado en vilo una decisión de Sergio Fajardo sobre su participación con Claudia López y otras figuras del Centro en la consulta de marzo. Con inesperada intención inicial de voto, según la encuesta de CNC, y ya jugada en la arena, podría esta fuerza superar a De la Espriella y pasar a segunda vuelta. Todo depende del dubitativo Fajardo. Mas la consulta es apenas una primera definición. La otra será dibujar propuestas emanadas de su particular vocación política, pero también sobre estrategias cruciales de este Gobierno. Para...

leer más

La cantinela anticomunista

Enrique Peñalosa lo dice sin vacilar: en el fondo de nuestra controversia política obra la puja entre Estado y mercado. Pero agrega que Petro resuelve esta dicotomía en estatismo comunista. Desenterrando cadáveres de Guerra Fría, convierte la disputa entre neoliberalismo y socialdemocracia en guerra de la libertad contra el “neocomunismo”, que Uribe se acaba de inventar. A falta absoluta de propuestas, anda nuestra derecha al rescate del doctrinero Hayek que, en maroma tramposa, asimiló Estado social a socialismo: en el Estado de bienestar...

leer más

La Presidencia para qué

Qué busca esta polvareda de aspirantes al solio de Bolívar: ¿enriquecerse?, ¿proclamarse dictador?, ¿colgar al fin su retrato en la desapacible galería de cuadros de presidentes en Palacio? O persigue un medio para cristalizar su idea de país. Pero sin sueños ni cuerpo de doctrina ni programa de gobierno, ¿cuál idea de país? Se trasluce en casi todos el anhelo de rescatar un pasado que hiede. En otros, de dogma contrario, el mismo desdén hacia referentes del cambio democrático que no se vieran en décadas y medirían el alcance de propuestas en...

leer más