Y el Centro ¿qué propone?

por | Feb 3, 2026

Medio país ha esperado en vilo una decisión de Sergio Fajardo sobre su participación con Claudia López y otras figuras del Centro en la consulta de marzo. Con inesperada intención inicial de voto, según la encuesta de CNC, y ya jugada en la arena, podría esta fuerza superar a De la Espriella y pasar a segunda vuelta. Todo depende del dubitativo Fajardo. Mas la consulta es apenas una primera definición. La otra será dibujar propuestas emanadas de su particular vocación política, pero también sobre estrategias cruciales de este Gobierno. Para construir sobre lo construido. O para deconstruir.

Unas fallidas, como la Paz Total, que demanda borrón y cuenta nueva sin dolor. Otras de gran envergadura como el Plan Nacional de Desarrollo, divisa de transformación estructural hacia el país soñado, flor renacida en un desierto de medio siglo, gestada y engavetada en embrión por el propio Gobierno. O la revolucionaria ley de competencias, abandonada a mitad de camino. O los balbucientes PDET, núcleo del Acuerdo de Paz, apenas matizados por una modesta entrega de tierras. Horizonte decisivo cuando amenaza el desmoronamiento del país desde las regiones a manos de la violencia armada y los negocios ilegales apadrinados por sus socios políticos en el centro y en la periferia. Algo habrá de decir el Centro sobre la reforma a la salud que se desplomó en crisis. Y sobre la corrupción desbordada, santo y seña de esta Administración. Sin perjuicio de suscribir logros históricos, como las reformas laboral y de pensiones y la brillante cifra de desempleo del 8,9% hoy.

La Paz Total se tradujo en expansión de grupos armados y debilidad de la Fuerza Pública. Al guante de seda respondieron aquellos con puño de hierro para multiplicar efectivos, negocios de alcantarilla, control de territorios y avasallamiento de comunidades. Pero un sonoro viraje anuncia Cepeda, de llegar al Gobierno: no me avergüenzan mis esfuerzos por lograr el fin del conflicto armado en Colombia, dijo. Pero a los armados les digo: no habrá diálogos eternos ni retóricos; serán para producir resultados reales. Diálogos “para terminar la guerra, no para fortalecerse económica y militarmente”. Tome nota el Centro.

El Plan de Desarrollo apunta a un nuevo contrato social en cinco grandes estrategias: derecho a la alimentación con aumento de la producción agrícola; ordenamiento del territorio, con entrega de tres millones de hectáreas y catastro multipropósito; cambio productivo mediante industrialización, convergencia regional y reducción de la pobreza para aquilatar la paz. Vuelve el Plan a la planeación concertada con el capital privado y ahora también con las comunidades. Y al Estado, como agente de cambio en el modelo productivo del país, en la creación de riqueza y su distribución bajo los parámetros del capitalismo social. ¿Rescataría el Centro esta estrategia de desarrollo? ¿Cuál, si no?

Los Planes Territoriales en los 170 municipios más golpeados por la guerra, savia del Acuerdo de Paz, van a paso de conga. Agudo sufrimiento de la población, reclutamiento forzado y, de los 1865 asesinatos de líderes sociales en 10 años, el 80% tuvo lugar en estos municipios. Algo se ha logrado, no obstante, en obras públicas, salud y educación. Pero es un eje de la paz librado a su suerte. ¿Qué haría el Centro?

¿Qué, para conjurar la corrupción que reina en este Gobierno? Robo abierto al erario y supuesta manipulación dolosa de recursos públicos que tiene en la cárcel a dos ministros; miles de nombramientos de promotores electorales en el Estado y feria de contratos. ¿Qué propone el Centro, si ya Claudia López había logrado once millones de votos en consulta para frenar la corrupción?

Argumentos sobran para coligar al Centro; y oportunidades a la mano, para honrar los anhelos de la sociedad. ¿Se animará Fajardo a suscribir la iniciativa de Claudia?

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