En el país que naturalizó extremos inconcebibles de crueldad contra los indefensos, el brutal asesinato de la mujer trans Sara Millerey González batió todas las marcas. Desnudó el taimado silencio de la sociedad y la ineptitud del Estado para proteger a su gente. En vehemente homilía, Angelo García, sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica Libre fustigó el mutismo de la Iglesia y de la comunidad frente a este crimen: nadie tiene derecho a destruir al otro, señaló, por el nombre que adopte o “por lo que lleve entre las piernas”. Qué hay en...

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