La hora del centro-izquierda

por | Ago 12, 2020

Pocos momentos como éste, tan exigente en definiciones políticas, ha enfrentado Colombia. La catástrofe social y económica que estrangula a millones de familias sin ingresos, sin empleo, sin compasión del gobierno que convirtió la pandemia en negocio de banqueros, acelera la recomposición del cuadro político que surgió con la firma de la paz. El caleidoscopio ideológico que ha florecido en estos años tiende a converger en dos tendencias gruesas. Una, de derecha impenitente, viuda del enemigo armado que por antinomia marcó su identidad; viuda ahora también de jefe, amenaza con despeñarse cuesta abajo. Otra, de centro-izquierda, toma la iniciativa en la tragedia y dibuja un horizonte de cambio.

Mientras descuella la derecha en el poder por su ineptitud para sortear la crisis y perseverar en el modelo que redobló el daño de la pandemia, abunda su contraparte en propuestas para la emergencia, los ojos puestos en un cambio estructural. Menos punzante sería el sufrimiento –y la rabia en ciernes– si  hubiera sido Duque menos avaro y tardo con las masas de víctimas acosadas por el hambre. A anatema le saben las iniciativas de la oposición ampliada: renta básica por seis meses para los más necesitados; plan de choque para crear empleo; impuesto por una vez a los grandes patrimonios, en reciprocidad por las gabelas tributarias recibidas. Y, a mediano plazo, reforma tributaria progresiva para financiar aquella renta y el derecho real a salud y educación para todos, garantizado por el Estado; reforma rural; protección del ambiente; pasos decididos hacia la industrialización perdida y el pleno empleo. Y, claro, un pacto nacional actuante contra la corrupción, por la verdad, la democracia y la paz. Incapaz de soluciones, encogido en su espíritu de secta, prisionero del  notablato que lo rodea, ¿cómo responderá Duque a la protesta callejera que se avecina?

A la par de aquel movimiento de fuerzas, ellas cambian. Derecha e izquierda no son las mismas del pasado. La primera es cada vez menos el tronante buldózer de la Seguridad Democrática en manos del bravucón de la comarca, si bien cientos de sus prosélitos amenazan hoy de muerte al senador Iván Cepeda y, por este camino esperan amedrentar a los magistrados de la Corte. Peligrosa patada de ahogado que el senador Uribe no desautorizará, y que aspira a perpetuar el modo de prevalecer por la violencia. La tara persiste, pero ya desdibujada sin remedio por saturación en la opinión y por el prontuario del caudillo.

Tampoco la izquierda es la misma. Con la desmovilización de las Farc, desapareció la paradoja de Charles Bergquist según la cual Colombia exhibía la izquierda más débil y, a la vez, la guerrilla marxista más fuerte del hemisferio. Para que la izquierda legal y democrática pudiera respirar, digo yo, fue preciso  sacudirse el yugo de aquellos déspotas vociferantes que desconceptuaban, fusil en mano, a todo inconforme que no empuñara las armas. Y al lado de la jerarquía Católica, los partidos tradicionales: cohesionadores que fueron de la sociedad, oscilaron entre la ley y la violencia para prevalecer durante siglo y medio, pero entraron en barrena. Disidentes de toda laya –del centro, de la izquierda– disputan sus espacios electorales y llevan la iniciativa programática. Hace un año le propinaron a la derecha una colosal derrota electoral.

El acercamiento al centro político ha disuelto prejuicios en ambas partes. Urge ahora convertir afinidades en programa común de una coalición de corte socialdemócrata para las elecciones de 2022 y el gobierno que les siga. Acaba de revelar Invamer que la intención de voto sumada por Petro, Fajardo y De la Calle alcanzaría el 65% de sufragios. Es la hora del centro-izquierda.

 

 

 

Temas relacionados 

Categorías

Columnas relacionadas

Izquierda, entre el populismo y la socialdemocracia

25A Gustavo Petro le cabe el mérito de haber roto el monopolio de élites que hicieron del país su heredad particular y, de toda oposición, el enemigo interno. También demostró Petro que al cambio podía llegarse por las urnas, no por la insurrección armada, mito fundacional defenestrado con el muro de Berlín. Hoy se define la izquierda por la reforma, no por la revolución. Y sus opciones de cambio navegan entre la socialdemocracia y el populismo. Sin sangre en la arena, sin dictadura del proletariado, enfrenta nuestra izquierda el desafío de...

leer más

Antimperialismo y narcotráfico

Desafiado por Trump, por la crisis de Venezuela y por el sonoro fracaso de la Paz Total, se obliga el presidente Petro a replantear su estrategia de paz y a reconstruir la histórica cooperación contra el narcotráfico en cita con el gringo dentro de dos semanas. Decisiones vitales hoy, cuando contingentes del ELN empezarán a regresar del santuario perdido con Maduro para reposicionarse agudizando la violencia en territorios como el Catatumbo, donde el grupo armado deberá responder por cien civiles muertos en sólo 2025. Se habló ya de lucha a...

leer más

Petro o el cambio que no fue

Para millones de colombianos el arribo de Petro a la presidencia fue una epifanía, pero ésta derivó en fiasco. Puso el mandatario en boca del pueblo la palabra cambio y dio vuelo ideológico a sus anhelos; pero la desvalida, caótica, irresponsable gestión de su Gobierno no dio la talla. Sí, la oposición interfirió y ayudó al fracaso. Pero aquí se llevan las palmas la impericia, el narcisismo de quien tanto ha sacrificado a su vanidad, y estrategias fallidas del partido en el poder. Reclamará la historia por la corrupción que había prometido...

leer más