Para millones de colombianos el arribo de Petro a la presidencia fue una epifanía, pero ésta derivó en fiasco. Puso el mandatario en boca del pueblo la palabra cambio y dio vuelo ideológico a sus anhelos; pero la desvalida, caótica, irresponsable gestión de su Gobierno no dio la talla. Sí, la oposición interfirió y ayudó al fracaso. Pero aquí se llevan las palmas la impericia, el narcisismo de quien tanto ha sacrificado a su vanidad, y estrategias fallidas del partido en el poder. Reclamará la historia por la corrupción que había prometido...
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Agua y aceite en economía, en política los hermana el populismo. Uribe lo acopla al neoliberalismo, a la manera de Fujimori; y Petro evoca el reformismo de un Perón, pero más para acicalar el discurso que para obra de gobierno. Soñándose caudillos en un Estado de opinión, se regocijan ambos en la democracia directa y en la debacle de los partidos que derivaron de la Carta del 91. Se dicen demócratas pero conspiran contra la democracia: van en pos del unanimismo, no toleran al adversario, asedian los poderes organizados de la sociedad y de...