TEMAS / Columnas sobre MUJER
ABORTO: ¿ENTRE DIOS Y LUCIFER?
Sorpresa. A la cruzada revitalizada del procurador contra el aborto le salió al paso inesperadamente Lucifer. No ya la pecadora bíblica, víbora en carne de mujer perseguida hasta la muerte por devotos que prevalecen a golpes de crucifijo. Es que ahora se revela el mismísimo demonio en figura de ministerio. Del ministerio de Justicia, que propone no sólo respetar el aborto terapéutico sino extenderlo a todos los casos, pues la prohibición induce el aborto clandestino, insalubre, causa de muerte en miles de nuestras mujeres cada año. En bumerán se trocó la falsa retractación del procurador, que se le impuso por violar la Constitución para sabotear este derecho: Ordóñez mintió sobre la píldora del día después, sobre “promoción del aborto” por la Corte y sobre la objeción de conciencia. Pero eludió, astuto, la orden y anunció que redoblaría su campaña contra el derecho al aborto en los casos prescritos por la Corte.
FLACA = LINDA = FELIZ
Desdeña su papel de primera dama del departamento de Antioquia. Prefiere batirse en primera línea de fuego contra las fuerzas que arrastran a miles de mujeres hasta el límite de su resistencia física y emocional, con la licencia que da el creerlas seres inferiores. Fue primero su campaña en 2008 –de hondo impacto en Medellín y registro en el extranjero- para rescatar a las jóvenes de un ideal de belleza cadavérica que los medios y la industria de la moda venden como paradigma de éxito y felicidad, pero que conduce a la anorexia y, en veces, a la muerte. La médica-siquiatra Lucrecia Ramírez no baja la guardia contra “la censura, los prejuicios, los poderes” de un medio tan hostil a la mujer.
CAZANDO BRUJAS
Heraldo del neo-oscurantismo, el jefe del Partido Conservador -Eduardo Enríquez- aplica el odio de la derecha camandulera contra la mujer, al último envión de la iniciativa legislativa que criminaliza el aborto en todos los casos: aún cuando peligra la vida de la madre; cuando el feto es producto de incesto o violación; cuando, deformado desde el vientre materno, le espera al niño una vida desgraciada. En la otra orilla, Mónica Roa, exaltada por Semana entre los líderes de Colombia, le pide sensatez al Congreso frente a esta conspiración que, por lo visto, se cuece entre nostálgicos de la Inquisición y su cacería de brujas. En carta abierta desde Internet (www.estadolaico.info/carta-abierta-en-rechazo-a-la.html) señala Roa que el proyecto niega el derecho a la vida y a la dignidad de las personas, y desconoce los avances de la ciencia.
PENA DE MUERTE CONTRA LA MUJER
Destilando odio, jefes conservadores, algunos jerarcas de la Iglesia, pastores evangélicos, el Procurador y damas de pro capaces de extremos inauditos redoblan una cruzada contra la mujer, que linda con el crimen: negarle el derecho a salvar su vida sacrificando la del feto, si es el caso, puede llegar a configurar homicidio culposo contra la mujer que así enfrenta el duro trance de sobrevivir. La iniciativa de volver a penalizar el aborto en tres casos de excepción será sentencia de muerte para miles de mujeres que, acorraladas por el fanatismo y sin protección legal, tendrán que rendir su vida a la de un ser que a la temprana hora del aborto no es persona todavía, pues no habrá desarrollado el sistema neurocerebral. Otras tantas morirán, obligadas a abortar en secreto y a mansalva: prohibido el aborto legal, se catapulta el ilegal y, con éste, el riesgo de muerte para la mujer.
NI ARPÍA, NI PÉTALO DE ROSA
Acaso no se lo propusiera la senadora Liliana Rendón. Pero su agreste inculpación a una señora por la golpiza que el “Bolillo” le había propinado provocó un escándalo mayor que el del agresor, y efectos inesperados. Primero, le dio visibilidad y rango político a la violencia contra la mujer que, siendo asunto público, pasa por privado. Segundo, formalizó la extendida teoría de que esa tara social es culpa de la mujer, demonio que provoca la ira del varón y su desenfreno sexual. Tercero, puso en entredicho la interpretación contraria, que acusa el ejercicio incontrolado de la fuerza bruta, masculina, contra la mujer que es pétalo de rosa “incapaz de una opinión desemejante” –diría el poeta-, negada para el heroísmo o la perversidad. Ambas versiones degradan a la mujer. Y saltan por las ramas de una planta carnívora que echa raíces en el seno mismo de la sociedad que desprotege a las mujeres hasta reducirlas a minoría discriminada, sin auxilio de la justicia y del Estado.
HIPOCRESÍA
Como en épocas de bárbaras naciones, José Darío Salazar, presidente del Directorio Conservador, consigue sin esfuerzo apoyo de la jerarquía eclesiástica a su iniciativa de invalidar la norma constitucional que autoriza el aborto en casos de excepción. En abierta insubordinación contra el Estado laico y con aval de los purpurados, el ensotanado conservador dice batirse por el derecho a la vida del feto. Mas no por el de nuestras mujeres, que mueren por miles en abortos practicados con ganchos de alambre en la clandestinidad. Única manera de impedir la llegada de un hijo malformado, o producto de violación, o para salvar la vida misma de la madre: casi ningún facultativo las atiende, como manda la ley. Tampoco se le oyó a Salazar una queja por las 173 mil vidas segadas por paramilitares que la Fiscalía registra sólo en el segundo cuatrienio de Uribe. Va de suyo.
FALDAS EN LA CIENCIA
Poco se ha hablado, verbigracia, de Emile du Chàtelet, compañera del iconoclasta Voltaire, en el corazón y en el laboratorio de ciencias. Contra todos los obstáculos que la época interponía a las mujeres y excluida de la comunidad científica, ella incursionó en la física para anticipar la existencia de la radiación infrarroja; tradujo a Newton, lo explicó venciendo el hermetismo de su obra y revisó el concepto de energía del genio de la física.
ABORTO: ¿CRIMEN Y CASTIGO?
El aborto plantea, desde luego, un problema ético. Para sus enemigos, por ser el feto un ser humano, tiene derecho a la vida; y como el aborto niega ese derecho, resulta moralmente inaceptable. Pero los defensores del aborto sostienen que el feto no es un ser humano; y que, así lo fuera, su derecho a la vida debe subordinarse a los derechos de la madre: el de la defensa propia y el de disponer de su cuerpo. Derechos que prevalecen sobre el derecho a la vida del feto. Disponer a voluntad del cuerpo propio es decisión personalísima que puede incluir la maternidad o excluirla.
COSAS DE MUJERES
Una verdadera revolución silenciosa se produjo en Colombia con la incursión masiva de las mujeres en fábricas y universidades. Su participación en el mundo laboral pasó del 19% en 1950 al 55,8% en 2000. La desaparición de la brecha educativa y ocupacional entre géneros no redunda, sin embargo, en salario igual por trabajo igual. Entre profesionales, ellas ganan 30% menos que ellos. Además, crece la participación femenina en el mundo laboral, paro aumenta a la par el número de mujeres cabeza de familia. Es decir, de las que cumplen al menos dos jornadas de trabajo cada día. Las estadísticas engañan: según ellas, mientras el 92% de los hombres trabaja, apenas el 60% de las mujeres lo hace. La verdad es que no se pagan los servicios domésticos, ni de protección y educación de la prole que la mujer asume. No se reconoce la “economía del cuidado”, ni se remunera.
Cristina de la Torre