TEMAS / Columnas sobre PERSONAJES
CARLOS LLERAS: EL PASADO EN PRESENTE
Carlos Lleras no es el personaje del año. Es nuestro hombre en el último medio siglo. Ajeno a la demagogia y al teflón, fue estadista capaz de ofrecerle a su país un proyecto histórico, sin hacerle concesiones a la popularidad construida en el vacío. Sin la reacción que se le interpuso, sus estrategias de desarrollo tendrían hoy a Colombia por émulo de Corea. El desplome del modelo que vino a reemplazar su propuesta de industrialización permite sospechar que no todo pasado fue peor. Pero en su indigencia programática, los partidos –el Polo comprendido- no querrán siquiera ensayar un balance del Estatuto de capitales y comercio exterior de Lleras Restrepo, por ver si algo sirviera de allí para vencer nuestra pobreza vernácula y recuperar la esperanza.
REPUBLIQUETA TROPICAL
Como en cualquier republiqueta tropical, en Colombia todos los caminos conducen al gobierno unipersonal. Dos pasos de animal grande consolidan hoy la avanzada del jefe de Estado sobre la constelación entera de los poderes públicos: la designación de Alejandro Ordóñez, su candidato, como Procurador; y la suplantación de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores (CARE) por una comisión suya, sin poder. Salvo el de crear la impresión de que se gobierna de consuno con la sociedad. La verdad es que en seis años el Presidente Uribe ha logrado debilitar la sociedad y las instituciones de la democracia en grados y modos que recuerdan los paternalismos de sable y charretera.
“Hay en Colombia una realidad espeluznante” Afirma Iván Cepeda, mentor de la lucha por los Derechos Humanos
Cepeda piensa que no se ha hecho borrón y cuenta nueva. Los crímenes de Estado, dice, son una constante en nuestra historia contemporánea. Para él, el exterminio de la UP es un genocidio por razones políticas perpetrado por agentes del Estado en colaboración con grupos paramilitares. Los “falsos positivos” serían ejecuciones extrajudiciales precedidas de desapariciones forzadas que se han presentado en el contexto de la política de seguridad democrática. Cree que mientras existan patrones de criminalidad sistemática desde el Estado no se superará el fenómeno. Reconoce Cepeda los logros iniciales de la seguridad democrática; pero cree descubrir tras la retórica de José Obdulio Gaviria “una realidad espeluznante: la corrupción, la desinstitucionalización del país, el enriquecimiento fácil, el empoderamiento de personajes tenebrosos…”
AMERICA: SUEÑOS QUE MATAN
El sueño americano no es uno sino dos. Ambos proceden de los “padres fundadores”, pero describen trayectorias opuestas. Uno, es el de la democracia liberal que Estados Unidos llevó por momentos a estadios dorados y que Obama rescata hoy como convivencia multirracial e igualdad de oportunidades hecha carne. Retorno al origen libertario, ajuste de cuentas con la barbarie que duerme solapada en el mismo lecho de la civilización norteamericana: con la esclavitud y el linchamiento de negros hasta no hace mucho; con la persecución de liberales y comunistas en tiempos del macartismo, discípula aventajada del recién sepultado fascismo; con la arrogancia de un fanático iletrado que legalizó la tortura, arrasó pueblos y condujo el suyo propio al desastre económico y moral.
OBAMA, UNA REVOLUCION RACIAL
Aunque Obama no ganara la Presidencia de los Estados Unidos, habría protagonizado el desenlace de una revolución racial impensable hace 50 años en una democracia que porfiaba todavía en sojuzgar a su población negra. Si en tiempos de Luther King ésta debió batallar por sus derechos, hoy goza de las mismas libertades y prerrogativas de los blancos. Así perviva algún sentimiento de repulsa al negro y éste siga ocupando, en general, los niveles más bajos de la escala social y sufra de pobreza, a veces extrema. Pero Obama encarna la utopía de igualdad convertida en realidad. Y su discurso rompe fronteras. Alexander Ulloa, activista de las negritudes en Colombia, declaró: “Obama nos ha dado autoestima (…) Ha cambiado la manera del negro de mirarse a sí mismo”.
INJURIA COMO ARTE
El primero en degradar el lenguaje ha sido el Presidente. Si ofende la frase “le rompo la cara, marica”, sobrecoge la que ordena, en público, “acabar” con alguien “por mi cuenta, no se preocupe”. Procacidad y amenaza no simplemente subvierten las buenas maneras, de señoritos perfumados, sí, pero también de los millones de colombianos que formamos el montón. Es que ellas denotan, además, la insolencia del poder que quiere ejercerse sin límites ni control. Alega el Presidente que no es bueno echarle tierra al debate. Enhorabuena. Mas en el debate, como en el cohecho, se necesitan por lo menos dos
EL TRIO DINAMICO
La reconciliación de los Presidentes Uribe y Chávez sobrevivirá a la desconfianza que recaerá sobre Colombia por saltarse el derecho internacional y el código penal con el uso del emblema de la Cruz Roja en la Operación Jaque. Si opuestos en ideas y en los bandos del...
ARTE Y DELITO DE OPINIÓN
El veto del General Naranjo a la serie de televisión “El Cartel” parece completar el cuadro que va configurando en Colombia el delito de opinión, propio de los Estados policivos. Equiparado el opositor al indeseable o al terrorista disfrazado, será fácil perseguir al escritor Alfredo Molano por apartarse de la ideología oficial y hacer crítica social. O producir desde Palacio un manual para periodistas que “sugerirá” acoger la noción de dios y patria de un Estado cada día más confesional. O convertir a los 200 mil vigilantes privados en “cooperantes” de los organismos de inteligencia, con la misión de sapear a los vecinos, con fundamento o sin él, pero en la patriótica divisa de la seguridad democrática.
HACIA DÓNDE VA PETRO
Un hálito de misterio envuelve su figura. Tímido, al contacto personal, en la controversia de auditorio puede triunfar con una idea incendiaria expresada a sotto voce, y en la plaza pública arrastra multitudes. Su debate contra el presidente Uribe, en el que acusó a familiares del Primer Mandatario de cultivar amistades peligrosas, lo convirtió en figura nacional. Y su crítica sin atenuantes a las FARC lo catapultó al partidor de las candidaturas presidenciales. Pero sus ideas son una incógnita. Parecería imposible imaginar, por ejemplo, que Gustavo Petro pudiera abrevar en la misma fuente de los neoliberales.
«Que es político, se ha dicho, y no gerente. Sí. Pero político ajeno al arte de gobernar. En ello ven algunos la superioridad del hombre que no negocia principios, la del batallador comprometido con su destino.»
Cristina de la Torre