TEMAS / Columnas sobre IGLESIAS
DE VUELTA AL ESTADO CONFESIONAL
No se contentó Uribe con legarnos el bulto de la corrupción que en su mandato echó barriga hasta reventar. También nos heredó la semilla teocrática del conservatismo rancio que orientó a su gobierno y hoy florece en las carnitas del procurador Ordóñez. El diario manoseo al padre Marianito desde la silla presidencial ambientó el destape del jefe del Ministerio Público. Líder de la revuelta contra el Estado laico que la Carta del 91 había rescatado de las calendas de 1936, en su celada contra el aborto legal Ordóñez subordina la norma civil de interés común a la hegemonía de una iglesia en particular, la católica: se ríe de la libertad de conciencia, de la igualdad y la libertad de cultos, patrimonio de las democracias liberales.
HIPOCRESÍA
Como en épocas de bárbaras naciones, José Darío Salazar, presidente del Directorio Conservador, consigue sin esfuerzo apoyo de la jerarquía eclesiástica a su iniciativa de invalidar la norma constitucional que autoriza el aborto en casos de excepción. En abierta insubordinación contra el Estado laico y con aval de los purpurados, el ensotanado conservador dice batirse por el derecho a la vida del feto. Mas no por el de nuestras mujeres, que mueren por miles en abortos practicados con ganchos de alambre en la clandestinidad. Única manera de impedir la llegada de un hijo malformado, o producto de violación, o para salvar la vida misma de la madre: casi ningún facultativo las atiende, como manda la ley. Tampoco se le oyó a Salazar una queja por las 173 mil vidas segadas por paramilitares que la Fiscalía registra sólo en el segundo cuatrienio de Uribe. Va de suyo.
LA SOMBRA DE LOS BORGIA
El júbilo se apoderó de los católicos más firmes. El 18 de enero se confirmó que el testimonio de un milagro atribuido al difunto Juan Pablo II abría la puerta a la beatificación de este Papa, despegue de una carrera hacia su canonización inexorable. Tras estudio concienzudo del caso, teólogos, siquiatras y neurólogos del Vaticano concluyeron que “no había explicación científica” en la sanación de la monja francesa Marie Simon-Pièrre, víctima de parkinson; que fue la mano de Juan Pablo la que obró el prodigio. La Congregación para las Causas de los Santos ratificó el hallazgo, y el Papa Benedicto lo sancionó con su firma. Juan Pablo será Magno. Y santo.
PASTORES AVIVATOS
La libertad de cultos le llegó a Colombia con una libertad incontrolada de abusos que cientos de pastores y guías espirituales cometen contra sus fieles, en nombre de Dios. Al recrudecimiento de la simonía, compra-venta de bienes espirituales, responde un proyecto de ley que cursa en el Congreso para contener esta epidemia que les hurta a los devotos sus haberes. En 20 años de pluralismo religioso se han constituido 1490 iglesias y sectas, con personería jurídica pero sin control ni vigilancia del Estado sobre el origen y el movimiento de sus finanzas. Resultado, cualquiera puede fundar una iglesia, negocio redondo, que cosecha en el renacer de la religiosidad, en la fe de carbonero de los afligidos. El estudiado patetismo de tanto ministro cristiano que invade las pantallas de televisión doblega los espíritus de una audiencia que busca consuelo en la religión y termina por creer que la voluntad del pastor es mandato divino. Ignoran, inocentes, que esa voluntad apunta muchas veces a desplumarlos.
EL MORALISMO COMO POLITICA
Hay en esta Ola excluyente quienes ignoran que los propios sufragantes del uribismo son las primeras víctimas del gran Dador que les dispensa migajas del presupuesto oficial, como larguezas suyas y no como derechos. Pero el mayor enemigo de la Ola Verde es ese hálito de indignación moralizante que los más vociferantes entre ellos despliegan. Y el ingrediente religioso, ¡ay! Si al moralismo elevado a la categoría de política se agrega la sacralización de la ley y de los recursos públicos, ya podríamos ver a la promotora de la cadena perpetua contra abusadores de niños vestida de cartuja lapidando adúlteras al lado del Procurador que no despacha con los códigos sino con la Biblia.
OSCURO VATICANO
“Era el 12 de junio de 1946. En su sede, mayestático, Pío XII tronó: ‘líderes, padre Maciel, tenemos que formar y ganar para Cristo a los líderes de América Latina y del mundo. Deben ser ustedes un ejército en orden de batalla’. Arrodillado a los pies del Papa, el joven sacerdote mexicano asentía con la cabeza sin atreverse a levantar la vista hacia el vicario de Cristo, que parecía hablar en nombre del mismísimo Dios” (Manuel Vidal). Así recibía Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, esta divisa terrible del aristócrata que, honrando una tradición milenaria del papado, convertía la mitra en espada para prevalecer en el terrenísimo orden de la riqueza y la política.
EL PODER DIVINO CONTRAATACA
La legalización del aborto y del matrimonio entre homosexuales ha despertado ira atronadora en la Iglesia y una contraofensiva legislativa que amenaza con derribar el Estado laico. En su avanzada, tonsurados y gobernantes de derecha repolitizan la Biblia, y la religión corre su cerca sin cesar sobre territorio del poder civil. En Colombia, el mismísimo Procurador de la Nación sabotea, misal en mano, la norma que autoriza el aborto; y el Presidente, teócrata en ciernes, invoca la benevolencia de Dios para quedarse en el poder por los siglos de los siglos, amén.
LA REBELION DE LAS SOTANAS
“Lapidación mediática contra la mujer”, escribió el profesor Juan Guillermo Londoño, Jefe de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Antioquia, para referirse a la mar de oprobios que la inquisición de Medellín ha lanzado contra una Clínica de la Mujer que la Alcaldía dará al servicio de la ciudad. Doce obispos y un séquito de Torquemadas encabezan la cruzada. Dicen que ésta prepara su clímax en pulpitazo simultáneo de 150 párrocos que sacarán a sus fieles a las calles en manifestación sagrada contra ese “centro abortista” inspirado en sospechosa “ideología de género” que pretende “separar a la mujer de la maternidad”.
PAPA MUNDANO
Unos hablan de viraje. Otros la consideran pieza exquisita del humanismo cristiano. Y, los menos, prosa de realpolitik. En operación que sugiere un imposible metafísico, la encíclica del Papa, Caritas in Veritate, superpone la vieja doctrina social de la Iglesia a normas de moral privada que rigieron en la Edad Media y asfixian a una comunidad católica que se achica sin cesar, pues muchos de sus fieles desertan en busca de mejores aires. La crítica al capitalismo salvaje divulgada como doctrina cuando el mundo se levanta contra los ricos que causaron la crisis, oxigena. Abre horizontes. Promete nuevas conquistas para llenar el hueco de los que se fueron. Efecto político que la Iglesia busca ahora, -por qué no, siendo ella institución mundana-, con el periódico pronunciamiento de Roma en favor de la justicia social.
UN FIEL, UN VOTO
Mientras una campaña por el ateísmo anuncia el retorno al equilibrio tras la exaltación de la religiosidad de la era Bush, en Colombia un olor de santidad penetra todas las entretelas del poder. Y a veces convive, indiferente, con olores non-sanctos. En medio de falsos positivos, persecución a jueces y opositores, corrupción y abuso del poder, el ex ministro Arias, voz de hierro de una política de seguridad que terminó maltrecha, hace bendecir su sede de campaña. Cuenta Semana que el Ministro Carlos Uriel le habría recomendado a una funcionaria exorcizar su casa para conjurar los males que la acechan y que, en opinión de Gallego, serían obra del demonio.
Cristina de la Torre