TEMAS / Columnas sobre URIBISMO
REPUBLIQUETA TROPICAL
Como en cualquier republiqueta tropical, en Colombia todos los caminos conducen al gobierno unipersonal. Dos pasos de animal grande consolidan hoy la avanzada del jefe de Estado sobre la constelación entera de los poderes públicos: la designación de Alejandro Ordóñez, su candidato, como Procurador; y la suplantación de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores (CARE) por una comisión suya, sin poder. Salvo el de crear la impresión de que se gobierna de consuno con la sociedad. La verdad es que en seis años el Presidente Uribe ha logrado debilitar la sociedad y las instituciones de la democracia en grados y modos que recuerdan los paternalismos de sable y charretera.
MESIAS Y VERDUGOS
En Colombia, país del Sagrado Corazón, sólo otro Mesías podrá hacerle chico al Presidente. Y he aquí que un “indio igualado”, como la idiotez de cierta oligarquía cataloga a David Murcia, amenaza trocar a Uribe de salvador en verdugo de su pueblo. Si en vez de desmontar la política que permite a militares asesinar inocentes éste invoca para evitarlo al Espíritu Santo, el nuevo potentado rubrica su poder con el lema de “creer en Dios y en David Murcia Guzmán”. Con aval divino, reparte él migajas del narcotráfico para blindar con apoyo popular la más grande operación de lavado de activos en el mundo.
PURGANDO CULPAS
Le tocó. Arrastrado por las circunstancias y las evidencias, el Presidente Uribe no pudo sino iniciar la purga del ejército, baluarte de la política de seguridad que lo elevó a la gloria. No acababa de declarar que los desaparecidos de Soacha habían muerto en combate, que las denuncias de Amnistía Internacional y Human Rights Watch sobre crímenes de Estado en Colombia eran ardid de la subversión, cuando se destapó un tenebroso mercado de cadáveres de inocentes activado por redes de uniformados, mafiosos y paramilitares
CORRUPCION, POLITIQUERIA Y DELITO
El hiperpresidencialismo de la nueva Constitución ecuatoriana es pálido reflejo de los excesos que se practican hoy en Colombia. Allá, la incursión del ejecutivo en los órganos de justicia y de control dizque busca medios para remontar los estragos de 20 años de neoliberalismo. Ver para creer. Pero en Colombia, no sólo va concentrando todos los poderes en la persona del Presidente Uribe, sino que quiere neutralizar la acción de la justicia contra el delito. Dígalo, si no, el rosario de escándalos que rodea al propósito de proteger contingentes del uribismo sindicados de aliarse con el crimen, y de burlar las decisiones de los tribunales contra funcionarios del alto gobierno.
EL DESARROLLO OLVIDADO
El hiperpresidencialismo de la nueva Constitución ecuatoriana es pálido reflejo de los excesos que se practican hoy en Colombia. Allá, la incursión del ejecutivo en los órganos de justicia y de control dizque busca medios para remontar los estragos de 20 años de neoliberalismo. Ver para creer. Pero en Colombia, no sólo va concentrando todos los poderes en la persona del Presidente Uribe, sino que quiere neutralizar la acción de la justicia contra el delito. Dígalo, si no, el rosario de escándalos que rodea al propósito de proteger contingentes del uribismo sindicados de aliarse con el crimen, y de burlar las decisiones de los tribunales contra funcionarios del alto gobierno.
TARTUFATO A LA VISTA
En Colombia esta teodicea permanece latente, ave fénix que resurge de sus cenizas periódicamente. Una vez, gracias a la derrota del liberalismo por la Regeneración y su Concordato con la Santa Sede. Otra, gracias a la conjura contra el intento de modernización liberal de López Pumarejo. Se impusieron entonces el conservadurismo y la jerarquía más reaccionaria de una Iglesia que había desembarcado aquí en el momento más oscuro del oscurantismo inquisitorial de España.
EL TRIO DINAMICO
La reconciliación de los Presidentes Uribe y Chávez sobrevivirá a la desconfianza que recaerá sobre Colombia por saltarse el derecho internacional y el código penal con el uso del emblema de la Cruz Roja en la Operación Jaque. Si opuestos en ideas y en los bandos del...
SOMBRAS
La “operación jaque” cubrió con un manto de gloria al Presidente Uribe. Pero en este gobierno “de opinión”, meticulosamente enderezado a cautivar a la galería, el manto puede convertirse en sombra. Sombra de olvido que la manifestación del 20 de julio ayudará a extender sobre los políticos uribistas sub judice por colincharse con paramilitares; sobre delincuentes que fungen como funcionarios de Estado; sobre el cohecho que habilitó un segundo período presidencial, sobre el oscuro episodio de Tasmania.
ARTE Y DELITO DE OPINIÓN
El veto del General Naranjo a la serie de televisión “El Cartel” parece completar el cuadro que va configurando en Colombia el delito de opinión, propio de los Estados policivos. Equiparado el opositor al indeseable o al terrorista disfrazado, será fácil perseguir al escritor Alfredo Molano por apartarse de la ideología oficial y hacer crítica social. O producir desde Palacio un manual para periodistas que “sugerirá” acoger la noción de dios y patria de un Estado cada día más confesional. O convertir a los 200 mil vigilantes privados en “cooperantes” de los organismos de inteligencia, con la misión de sapear a los vecinos, con fundamento o sin él, pero en la patriótica divisa de la seguridad democrática.
LAS ASTUCIAS DEL PRESIDENTE
Más que una embestida contra el narcotráfico, la extradición de la cúpula paramilitar es un golpe de opinión. Acosado contra las cuerdas de la ilegitimidad por un voto comprado para aprobar su reelección y por tolerar el apoyo político de delincuentes, el presidente Uribe pretende desmarcarse de aliados que hoy le resultan incómodos. Pero no toca el poder de aquellas mafias en el Estado, ni su organización militar, ni sus negocios.
«A la inminente finalización del conflicto armado opone Álvaro Uribe una resistencia que, librada a su suerte, podría derivar en baño de sangre.»
Cristina de la Torre.