TEMAS / Columnas sobre URIBISMO
MAFIA-POLÍTICOS, EL BINOMIO DE ORO
El diagnóstico de Claudia López permite imaginar los alcances de la lid que se aproxima. Con un acervo impresionante de documentación, en el libro Y refundaron la patria sigue ella el curso de las relaciones entre mafia y política, saga de violencia que redundó en cooptación de medio Estado por iniciativa recíproca de “legales” e “ilegales”. Ya desde el escenario de la legalidad, ya moviendo cuerdas tras bastidores, actuaban todos en pos de idéntico desenlace: capturar la administración del Estado y sus recursos, darle a su poder figura corporal en la política. Tarea de mérito menguado, se diría, pues los cruzados de la nueva patria no encontraron resistencia en el gobierno que, más bien, los acogió como pieza madre de su proyecto histórico. A un tercio del Congreso llegó la representación del paramilitarismo.
ETICA OFICIAL EN RUINAS
La pobreza en Colombia no deriva sólo de políticas que miman a los ricos y abandonan a los pobres a su suerte. El robo de los recursos públicos pesa, y mucho. Entre 1985 y 2005, mientras los ingresos municipales crecían en la Guajira nueve veces y media, las Necesidades Básicas Insatisfechas crecían también tres veces y media. Es decir, se hinchaban las arcas de las alcaldías y, a la par, se degradaba la vida de la gente. En tierra de regalías. De 1994 a la fecha, el país generó 50 billones por ese concepto. 77 entidades acapararon el 95% de ellas, pero hoy ocupan los mayores rangos de pobreza. Ineficiencia y corrupción.
AL DIRECTOR DEL DAS
El último hecho conocido es la declaración de Germán Ospina, exdirector del Goni en la entidad, para indicar que se filtró información contra la Corte para neutralizarla, “por orden de Presidencia”. El fiscal delegado ante la Corte declaró que el alto Gobierno recibía informes contra ella y “los direccionaba”. Según la Fiscalía, el DAS sustrajo expedientes reservados e información personal de los magistrados y grabó ilegalmente sesiones de la Sala Plena con destino al Gobierno. Informó que en 2008 hubo dos reuniones en la Casa de Nariño para discutir estos pormenores con funcionarios de Palacio.
DAS: EL HILO DE LA MADEJA
Cerrar el DAS, como lo propone su director, sería ahogar la investigación de crímenes que conducen a la Casa de Nariño. La contundencia de documentos y testimonios en poder de la Fiscalía sobre tropelías de este organismo en los últimos años, confirma una realidad de espanto: en la guerra política contra magistrados de las altas Cortes, opositores, sindicalistas, periodistas y organismos de derechos humanos, el paramilitarismo actuó como aliado funcional de la cúpula del DAS, no como infiltrado de ocasión. Y todo indica que con conocimiento de Palacio. Ingrediente terrorífico, el gatillo de la mafia disparó la brutalidad del órgano de seguridad del Estado que degeneró en policía política y cometió delitos de lesa humanidad. Hostigamientos, chantajes, tortura sicológica, sabotajes, montajes, autoatentados, uso de explosivos y asesinatos alcanzaron su mayor ferocidad cuando se puso en riesgo el poder absoluto y arbitrario del Gobierno.
DAS: CONSPIRACION DE ESTADO
Las chuzadas son lo menos. Emulando prácticas de la GESTAPO, el DAS ha ejecutado un plan criminal envolvente contra la Corte Suprema y contra la oposición. Conspiración de Estado lo llamó Jaime Arrubla, Presidente de la Corte, no bien la Fiscalía reveló pruebas –no ya indicios- de un complot activado al parecer con beneplácito de la Casa de Nariño. La celada comprende infiltración en el máximo tribunal de justicia, espionaje, amenazas y chantajes, campañas de descrédito, guerra jurídica, auscultación de patrimonios privados, sabotaje, terrorismo (con explosivos o incendio)… y asesinatos.
SEGURIDAD DE URIBE, UN LEGADO GRIS
Señalar sucesores era cosa apolillada de monarcas absolutos. Cuando no pueden ocupar el trono en carne y hueso, sus herederos de hoy se agazapan tras el ungido elevando a directriz del Estado las que fueron políticas de su gobierno. Buenas, malas o perfectibles, éstas son siempre contingentes, y pueden llegar a traicionar el principio que las inspira. Como la seguridad democrática, que el Presidente Uribe pretende eternizar mediante canje de sus votos contra la rendida lealtad del agraciado, su “genuina convicción y sincero compromiso” con ella. Pero brindar seguridad a los colombianos es norma constitucional desde cuando esta nación se instituyó en república; no nació en 2002, año que algunos tienen por octavo día de la Creación. Rodrigo Rivera, por ejemplo.
¿CESÓ LA HORRIBLE NOCHE?
Respiró media Colombia. Cuando el país se precipitaba hacia la dictadura, sellada con un tercer mandato de Uribe, se interpuso la Corte Constitucional para salvar esta democracia liberal trabajosamente construida desde 1810. Preñada de vacíos, sí, ella replicó, no obstante, cuandoquiera que la tentación autoritaria asomó su fea cabeza. Mas esta vez podría tratarse de la victoria de una ilusión. Un alto en el proceso arrollador que desde hace tres décadas configura una nueva Colombia, cuyo protagonista principal es la economía del narcotráfico. Con sus fases de cultivo, producción y comercialización de drogas ilícitas; lavado de activos y colocación del producido mayor en los paraísos fiscales, este mercado negro permeó todas las venas de la economía nacional, protagonizó una movilidad social sin precedentes y propuso una forma autoritaria de poder.
EL PUEBLO, REY DE BURLAS
Hoy se regresa en el subcontinente al autoritarismo por la vía de la democracia refrendaria. Vale decir, apelando al argumento de la mayoría, acorralando a las minorías discrepantes, violentando las constituciones sin que se note mucho, para atornillar al mandatario en el poder. Así se honra a la dictadura, que comienza por negar la rotación del mando. A Fujimori, el maestro, le han seguido Chávez y Uribe y Correa y Evo y aquel proyecto de hombre que en Nicaragua funge de Presidente. Una nota singulariza el fenómeno: el uso intensivo de la propaganda, abono a la formación de una sociedad homogénea, asustadiza, siempre a la búsqueda de un líder “de pantalones”.
AUGUSTO IBAÑEZ: ¿EL ULTIMO BASTION DE LA DEMOCRACIA?
Tras la exaltación del Presidente Uribe se entrevé un acumulado de abusos y delitos de sus funcionarios que interpelan ya a las cortes internacionales: cohecho de una vía, que manda a la cárcel a Yidis Medina y exonera a los ministros del caso; más de un tercio de los parlamentarios, casi todos afectos al Gobierno, implicado en delitos de lesa humanidad; transformación del DAS en policía política y aparato de persecución contra la Corte; falsos positivos que pasan de dos mil y espectáculos de corrupción oficial como el de AIS, sumen al país en la peor de sus crisis, y demandarían el ejercicio pleno y autónomo de la justicia. He aquí, se dice, el mar de fondo de una cruzada de tres años contra la Corte, reducto final del Estado de derecho que no ha sucumbido al abrazo de Alvaro Uribe.
DESPOTISMO DESLUSTRADO (II)
El nazismo y su parentela explotaron a favor de la arbitrariedad la semilla totalitaria que la democracia incubaba en su seno, si bien las sociedades modernas habían ideado normas capaces de contrarrestar aquella tendencia disolvente. Hitler cooptó a Carl Schmitt, para quien la democracia sería compatible con la dictadura plebiscitaria, con el bolchevismo y el fascismo. Si la democracia era apenas un método para validar la voluntad general mediante la regla de la mayoría, terminaría por servir a cualquier amo: bien podría el mismo pueblo decidir por mayoría la supresión de la democracia. Añadió Schmitt que el pueblo es masa, que ésta sólo adquiere entidad política por adherencia a un líder y confrontación con el enemigo que éste le señale.
«A la inminente finalización del conflicto armado opone Álvaro Uribe una resistencia que, librada a su suerte, podría derivar en baño de sangre.»
Cristina de la Torre.